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¿La pelota no se mancha? Implicancias y paradojas del fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre el abuso de posición de dominio de la UEFA en el caso Superliga

IGNACIO SALINAS

Asociado del área de Competencia del Estudio Diez Canseco y bachiller en Derecho por la Pontificia Universidad Católica del Perú.


  1. Introducción

El inicio del 2024 ha sido alborotado para el máximo rector del fútbol del Viejo Continente. La UEFA, además de ser la federación continental con mayor número de países asociados, la que más dinero recauda y la que mayor cantidad de derechos deportivos y televisivos ostenta, es también, a partir del 21 de diciembre de 2023, la más regulada. ¿La razón? Una reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) declaró que la UEFA abusó de su posición de dominio al impedir las competiciones de fútbol que fueran organizadas por terceros, entre ellas la llamada Superliga Europea.

El trasfondo de esta sentencia sin precedentes se remonta al 2021, cuando algunos de los clubes de fútbol más importantes de Inglaterra, España e Italia fundaron en Madrid una empresa privada llamada European Superleague Company S.L., (Superliga Europea, en castellano). El objetivo de esta sociedad, dirigida por los presidentes del Real Madrid y Juventus –Florentino Pérez y Andrea Agnelli, respectivamente– era realizar un torneo europeo de alta competitividad durante los meses de agosto y mayo, en donde los mejores clubes se enfrentaran en una fase de grupos y luego en una etapa de eliminación directa hasta disputarse una final que convocara a millones de espectadores alrededor del mundo.

El problema para la UEFA fue evidente: la Superliga pretendía reemplazar a la Champions League, el torneo insignia de la federación, que desde 1955 es el más exclusivo de clubes a nivel mundial y que, por ejemplo, se encargó de recaudar alrededor de USD 3.500 millones durante la temporada 2022/2023. La UEFA consideró a la Superliga como una amenaza, pues su realización paralela y los suculentos premios y derechos de explotación ofrecidos a los equipos que la disputaran opacaría a la Champions League. La sospecha era fundada, pues el motivo de la Superliga era meramente económico: en reiteradas ocasiones sus defensores comentaron que los torneos organizados por la UEFA ya no resultaban rentables y que debía buscarse una alternativa.

Fue así que con el apoyo de la FIFA, la UEFA vetó cualquier intento de llevar a cabo cualquier otra competición, e incluso amenazaron con sancionar a los clubes que las promovieran. Esto llevó a que los abogados de la Superliga plantearan una cuestión prejudicial ante el TJUE, argumentando que la UEFA había vulnerado los artículos 101 y 102 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europa[1], toda vez que, de manera activa, el único rector del fútbol europeo habría abusado de su posición en perjuicio de posibles competidores, postulándose como el único organismo que podía autorizar nuevos torneos, además de tener la facultad de producir sanciones injustificadas.

  1. ¿Qué dijo el TJUE? Las claves de la sentencia

En su decisión de diciembre pasado, el máximo tribunal de la Unión Europea determinó que la cuestión prejudicial planteada por la Superliga se remitía a tres supuestos: si la UEFA (i) podía ser regulada bajo la normativa comunitaria de competencia, (ii) tenía posición de dominio y (iii) si, en efecto, abusaba de esta. El TJUE concluyó lo siguiente:

  • La FIFA y la UEFA son empresas constituidas bajo el Derecho Privado, con sede en Suiza, que cuentan con estatutos que dictaminan sus derechos y obligaciones. Su principal giro es la promoción del fútbol y la explotación de los derechos que surjan a través de la organización de torneos internacionales. Estas actividades tienen, evidentemente, un carácter económico, por lo que quienes las practiquen son agentes dentro del mercado europeo y, por lo tanto, entidades sujetas a las disposiciones del derecho comunitario.
  • La FIFA y la UEFA son las únicas dos asociaciones que organizan competiciones de fútbol en el mercado europeo y explotan sus derechos, a diferencia de otras disciplinas deportivas en donde existe mayor oferta. Incluso, es posible determinar que ambas son, en realidad, una sola entidad, siendo que la UEFA es el brazo de la FIFA en Europa. Esto permite argumentar que la UEFA tiene el monopolio de organización y explotación de competiciones de balompié en el mercado comunitario europeo y que, como tal, ostenta todo el poder de mercado.
  • De la lectura de los estatutos de la UEFA se desprende que esta se atribuye a sí mismas las facultades de organizar torneos de fútbol, explotarlos comercialmente y, además, regular la participación de clubes, siendo que puede impedir la suscripción de estos o, incluso, sancionarlos. Estas facultades, trasladadas a la arena comunitaria, no resultan ser suficientemente transparentes ni proporcionales y pueden ser arbitrarias y discriminatorias. Justamente porque la UEFA intentó excluir los torneos promovidos por la Superliga y penalizar a sus promotores es que abusó de su posición de dominio.

De esta manera, el Tribunal determinó que la UEFA violó la ley comunitaria, pues era ilegal prohibir la celebración de competencias deportivas que fueran organizadas por terceros. Finalmente, y como colofón, el Tribunal se sirvió del apartado 3 del artículo 165 del Tratado que fomenta las actividades deportivas y la obligación de la UE de favorecer la cooperación con las organizaciones internacionales competentes, para resaltar la particular importancia de la sentencia, pues la protección del deporte es un cimiento del derecho comunitario.

  1. Implicancias y paradojas de la resolución

Sonado fue el fallo del TJUE y rápidas fueron las respuestas de las entidades tanto afectadas como favorecidas. Los clubes de fútbol que se afiliaron a la Superliga el 2021 comentaron que el dictamen volvía “libre” el deporte y que les restituía la posibilidad de “ser dueños de su propio futuro”. Por otro lado, los representantes de la UEFA indicaron que, si bien el fallo no debía interpretarse como un respaldo a la Superliga, la sentencia sí promovía la posibilidad de que un grupo híper exclusivo de “multimillonarios” suprimiera a los participantes por el tamaño de sus billeteras. Además, se defendieron argumentando que la propia federación redactó en el 2022 un protocolo para celebrar torneos distintos a los auspiciados por ellos y que este documento cumpliría con las recomendaciones del TJUE. Lo que es seguro, es que a partir de este momento habrá un mayor escrutinio a los organismos y empresas con poderes reguladores, incluso ajenas al mundo deportivo.

Para determinar las bondades y perjuicios de la decisión del Tribunal es necesario extrapolar el contenido netamente jurídico de la decisión y su impacto en el mercado. Los expertos consideran que el fallo es correcto, pues tras demostrarse que la UEFA realizó comportamientos exclusorios contra terceros en virtud de su posición predominante se puede generar mayor participación de otros agentes económicos, lo que genera una entrada de competidores que resulta beneficiosa para los consumidores de este mercado.

Este también se ha considerado un fallo importante pues ha generado jurisprudencia respecto del tratamiento de entidades internacionales como la FIFA y la UEFA como lo que son en realidad: empresas sujetas al Derecho Privado. En esa línea, se ha fundado una discusión técnica sobre el alcance de empresas privadas en el mercado comunitario europeo que tenían la particularidad de no estar del todo reguladas y, además, se han analizado los pormenores de los rubros del deporte y entretenimiento, que hoy tienen gran cabida en los negocios.

La sentencia del TJUE asesta un duro golpe contra las federaciones deportivas que, por la naturaleza del mercado en el que compiten, tienen posición de dominio. El resultado jurídico es positivo y permite robustecer la jurisprudencia en casos que no han sido comúnmente visitados por el Tribunal.

Sin perjuicio de ello, algunos consideran que los detractores de la Superliga tienen razón. Si bien el fallo solo se pronuncia sobre el comportamiento indebido de la UEFA y no opina sobre la eventual existencia de nuevos competidores, es cierto que la sentencia permitiría el surgimiento de nuevos agentes que, en vez de promover torneos de alcance continental, cuya participación sea meritocrática y abierta, elijan organizar competencias elitistas, en donde se brinde preferencia a los asociados que muevan grandes cantidades de dinero, público y patrocinadores, asegurando así más réditos y garantizando el espectáculo, pero no así la deportividad y horizontalidad que brinda el fútbol.

Lamentablemente, esta parece ser la realidad de la Superliga: un círculo de clubes ricos que, con argumentos perfectamente legales, razonables y prima facie deseables podría perjudicar el alcance del deporte más popular del mundo. La aplicación práctica de la decisión deja un sinsabor, pues si bien el debate jurídico ha sido resuelto correctamente, las repercusiones en el mundo deportivo pueden ser incluso igual o más exclusorias que las que existían previamente.

  1. Conclusiones

Donde se manifiesta esta paradoja es en la opinión de los hinchas, quienes han seguido de cerca lo dictaminado por el Tribunal. Sobre todos los ingleses –que vivieron a inicios de los noventa una situación similar con el nacimiento de su nueva liga local, la Premier League– se han manifestado abiertamente en contra de la Superliga y, por tanto, del fallo del Tribunal, aún cuando, en estricto rigor, la decisión resulta beneficiosa para la competencia, para los consumidores que disfrutan de este deporte y para el ciudadano europeo en general.

Siendo que el fútbol es uno de los fenómenos de masas de mayor cabida y es, a su vez, una actividad económica preponderante que genera ingresos importantes no solo a los inversionistas, sino a otras industrias, su práctica se debe regular con proporcionalidad y transparencia. La decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea es un atípico caso de defensa de la competencia que, a la par, puede permitir el surgimiento de intereses que podrían afectar el mercado. Pareciera propicio, entonces, culminar este artículo sobre una contradicción con la cita de un astro del fútbol que fue, en sí mismo, una paradoja: ¿acaso se manchó la pelota?

Bibliografía

2010   CE. “Versión consolidada del Reglamento de Funcionamiento de la Unión Europa”

(https://www.boe.es/doue/2010/083/Z00047-00199.pdf)

2023   ESPN. “El máximo tribunal europeo declara ilegal la prohibición de la UEFA y la FIFA a la Superliga” (https://www.espn.com.pe/futbol/champions-league/nota/_/id/13019614/tribunal-europeo-ilegal-prohibicion-uefa-fifa-superliga)

2023   El País. “Preguntas y respuestas sobre la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE que favorece la creación de la Superliga” (https://elpais.com/deportes/futbol/2023-12-21/preguntas-y-respuestas-sobre-la-sentencia-del-tribunal-europeo-que-favorece-la-creacion-de-la-superliga.html)

2023   El País. “La justicia europea falla que FIFA y UEFA violan la ley comunitaria con el veto a la Superliga de fútbol” (https://elpais.com/deportes/2023-12-21/la-justicia-europea-falla-que-fifa-y-uefa-violan-la-ley-comunitaria-con-el-veto-a-la-superliga-de-futbol.html)

2023   CNN en español. “Superliga Europea: el tribunal superior de la Unión Europea dice que las reglas de la FIFA y la UEFA contra otras competencias eran ilegales” (https://cnnespanol.cnn.com/2023/12/21/superliga-europea-tribunal-fifa-uefa-trax/)

2023   TJUE. “The FIFA and UEFA rules on prior approval of interclub football competitions, such as the Super League, are contrary to EU law” (https://curia.europa.eu/jcms/upload/docs/application/pdf/2023-12/cp230203en.pdf)

2023   TJUE. “C-333/21. Sentencia del Tribunal de Justicia de 21 de diciembre de 2023. European Superleague Company, S.L. contra Unión de Federaciones Europeas de Fútbol (UEFA) y Fédération Internationale de Football Association (FIFA)”.  (https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX%3A62021CJ0333)

[1]        Artículo 101

“Serán incompatibles con el mercado interior y quedarán prohibidos todos los acuerdos entre empresas, las decisiones de asociaciones de empresas y las prácticas concertadas que puedan afectar al comercio entre los Estados miembros y que tengan por objeto o efecto impedir, restringir o falsear eljuego de la competencia dentro del mercado interior (…)”.

Artículo 102

“Será incompatible con el mercado interior y quedará prohibida, en la medida en que pueda afectar al comercio entre los Estados miembros, la explotación abusiva, por parte de una o más empresas, de una posición dominante en el mercado interior o en una parte sustancial del mismo (…)”.

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