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domingo, noviembre 27, 2022

NUESTROS COLUMNISTAS

La necesidad de un tratamiento corporativo del ESG

JUAN ANTONIO ARBULÚ CELI

Abogado por la Universidad de Piura. MBA. Compliance Officer y Gestor de Riesgos de Gobernanza. Consultor en Gobierno Corporativo y Dirección de Empresas Familiares formado por la International Finance Corporation (IFC) del Grupo Banco Mundial. Conferencista, autor y docente universitario.


Sumilla

En el presente trabajo se busca exponer la importancia de la temática del ESG para las organizaciones y la necesidad de que su implementación sea en formas integral y transversal a todas las unidades, como una política de dirección y gestión que tendrá efectos positivos en la imagen y rentabilidad empresarial.

Desarrollo

Todos los que estamos de una u otra manera involucrados en el Gobierno Corporativo (en adelante GC) sabemos que no existe una definición exacta para esta disciplina, sin embargo, entendemos de su necesidad para que las empresas o entidades que lo aplican definan su rumbo. Como se señala en el discurso a raíz de la aceptación de la revisión de los Principios de Gobierno Corporativo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD por sus siglas en inglés), el GC se trata de la forma en que las juntas directivas supervisan el funcionamiento de una empresa por parte de sus gerentes, y cómo los miembros de la junta son a su vez responsables ante los accionistas y la compañía. Esto tiene efectos para el comportamiento de la empresa hacia empleados, accionistas, clientes y bancos. El buen GC, señala el documento, juega un papel vital en apuntalar la integridad y la eficiencia de los mercados financieros. El mal gobierno corporativo debilita el potencial de una empresa y, aún peor, puede allanar el camino para las dificultades financieras e incluso el fraude. Si las empresas están bien gobernadas, generalmente superarán a otras compañías y podrán atraer inversores cuyo apoyo puede ayudar a financiar un mayor crecimiento.

El Gobierno Corporativo contiene componentes necesarios de medir e implementar en la buena dirección, planeamiento y marcha de la empresa, en esto, la IFC[1] es un referente del GC para la banca de inversión. En su Programa de GC ha establecido un sistema propio de concebir el mismo, con principios y componentes necesarios para efectuar un correcto análisis al interior de las organizaciones y verificar su nivel de implementación y necesidades:

  • Principios del GC según el IFC:
    • Rendición de cuentas.
    • Justicia
    • Transparencia
    • Responsabilidad
  • Componentes del Buen GC según el IFC:
    • Compromiso con el Buen GC.
    • Toma de decisión y supervisión estratégica.
    • Ambiente de Control y procesos.
    • Transparencia y comunicación.
    • Fundadores/Accionistas/Familia. –

En la concepción del GC como un sistema necesario para la buena dirección corporativa, resulta sumamente importante que se involucre en los estándares de responsabilidad socio ambiental, desde dentro, implementándolos en la misma organización para luego exigirlos a sus stakeholders externos. Hoy en día, el ESG (Enviromental, Social y Governance) es un componente de riesgo para las organizaciones que necesita prevención y gestión.

Los riesgos de ESG no fueron relevantes hasta hace poco, relegados por los relacionados con la propia reputación corporativa, alteraciones en el panorama económico, normativa, tecnología y la propia competencia comercial. Hoy en día, hay una clara exposición de parte de las organizaciones a una realidad dinámica y cambiante relacionada al impacto que sus operaciones y acciones pueden originar en el medio ambiente, en la sociedad y en su propio sistema de gobernanza.

La gerencia de la organización evalúa y proyecta los efectos y consecuencias de sus políticas y acciones, entre ellas, debe prever los impactos ambientales y sociales, y cómo ello puede generar plusvalías o pérdidas económicas y/o reputacionales. Por otro lado, se miden exigencias de buen clima y trato a la persona, respeto por los derechos humanos en general, las que además reclaman sus proveedores, clientes y aliados estratégicos. Por todo esto es que se hace necesario incluir dentro de la gestión de riesgos, los asociados a la gobernanza, a lo social y ambiental.

Los directorios juegan un papel fundamental en la identificación, evaluación y supervisión de los impactos ambientales y sociales de la organización, como encargados de las políticas generales que modelan la operación. Resulta un desafío complejo para el directorio y toda la organización el conectar la operación, el management y la gestión de riesgos con los cambios o tendencias globales como el cambio climático, los derechos humanos, etc., sin embargo, toda la temática ESG tiene una relación directa de ida y vuelta con todas las unidades de la organización: operaciones, finanzas, riesgos, cumplimiento, legal, recursos humanos; por lo que se hace importante la correcta identificación de liderazgos, procesos y esfuerzos para el logro del bienestar de la organización a largo plazo, sus stakeholders y la sociedad en general. Se trata de un esfuerzo y dedicación que deben ser asumidos tanto por la dirección como por la administración.

Las temáticas ESG ya no son generalidades de panel o que requieren discusiones ligeras, se tratan ya de puntos de agenda permanentes y que deben ser asumidos por empresas, directivos, Estado, funcionarios, trabajadores y la sociedad civil en general, a través de sus muchas formas de organización. Esta agenda reclama:

  1. Atender los efectos nocivos de las operaciones: reformulación frente a sanción.- El asumir que muchas actividades contaminan o causan efectos nocivos en las personas y la sociedad, no debe ser un tema que se esconda por temor a las sanciones o consecuencias administrativas o penales para las empresas y sus directivos y gerentes. Hoy, la necesidad es la de asumir errores, evaluar riesgos y tomar acción por una sociedad sana, en desarrollo y que cada organización sea un aliado en el futuro del país. Hoy las empresas generan beneficios hacia sus stakeholders, en el propósito de ayudar a mejorar la sociedad, como con sus proveedores, por la implementación de planes ambientales y políticas anti corrupción.
  2. – La transparencia debe entenderse incluso como un indicador de cumplimiento por parte de las empresas, como pilar de las buenas prácticas de gobierno corporativo con que deben contar. Organizaciones que miden la buena marcha o evalúan el rendimiento de las empresas, tienen a la transparencia como un ítem importante, como por ejemplo la Bolsa de Valores o la Superintendencia del Mercado de Valores. Las organizaciones de la sociedad civil, organismos internacionales y los medios de comunicación, evalúan constantemente y hacen seguimiento de los eventos resaltantes de las empresas que pueden originar impactos negativos, y las redes sociales con fuerza importante en la generación de confianza a través de la transparencia que tengan las organizaciones en relación a sus operaciones.
  3. Preocupación por la reputación corporativa.- Muchos años, esfuerzo y dedicación hacen falta para construir una imagen positiva sólida, real y con cimientos fuertes, basta una sola inconducta para que esta imagen caiga y haga caer consigo resultados económicos o, a veces, la propia existencia de una empresa. Hoy, la reputación corporativa es un elemento de vital importancia para las empresas y aun cuando su cuantificación económica global es muy complicada, tiene un valor propio en el sentido mismo de constituir un ingrediente de mejor o peor imagen en los stakeholders, quienes sí pueden darle un impacto numérico negativo a través de la disminución de la confianza y respaldo. El ESG es un escenario importante para reforzar la reputación, pues sus indicadores ya no sólo miden impactos a la interna, si no que arman la relación empresa-sociedad, frente a los consumidores que son quienes directa o indirectamente le generan éxito a las organizaciones.
  4. El orgullo por pertenecer a la organización.- Cada vez más, las nuevas generaciones se preocupan por trabajar en un lugar que no sólo declare valores y respeto a los derechos, si no que viva en dicha línea, que comulguen con sus propios valores y principios personales. La declaraciones de valores debe reflejarse en acciones de prevención y políticas de desarrollo interno y externo.

Para generar conciencia de la inclusión de los indicadores ESG en la organización, se necesita normalizar su tratamiento a la interna, para ello:

  1. Deben realizarse evaluaciones reales y formales de ESG. No se gana nada con “esconder” la realidad de la operación en listas de chequeo básicas que solo buscan generar el “OK” a estas prácticas como conveniencia social o como exigencia comercial. Los socios, directivos y funcionarios de las empresas deben no sólo conocer la realidad del impacto de sus operaciones, si no, asumir la necesidad de mejora constante. Y esta evaluación no sólo debe tratar de identificar los riesgos, si no también de hacer una evaluación integral de los mismos en relación a la organización, de tal manera que pueda verificar la relación misma entre ellos y no dejar cabos sueltos.
  2. Involucramiento integral.- La gerencia debe conocer cuáles son los intereses relacionados al ESG que tienen sus grupos de interés y saber cómo estos grupos perciben a la empresa. Pero además, generar constante seguimiento y monitorear estas posiciones de los grupos de interés.
  3. Generar información y contenido.- Cada organización debe asumir que es un escenario de muestra de que los temas y las políticas de ESG pueden perfectamente convivir con la rentabilidad y buen desarrollo del negocio, es más, que se necesitan. La organización debe generar informes y notas en forma constante que hagan ver su compromiso y acciones reales.
  4. Generar responsabilidades.- La implementación, supervisión y control de los ítems ESG requiere una dedicación profesional, que permita generar datos, análisis, mediciones y estandarizar criterios, planes y acciones.

El gobierno corporativo (y el ESG) entregan una imagen de orden, estabilidad, compromiso de permanencia en el tiempo y reduce el riesgo de actuaciones ilegales o sin ética en las empresas. Esto lo logra en su naturaleza de buscar darle un mayor valor y mejores resultados financieros y no financieros a una organización, como por ejemplo el mejor acceso a créditos o el otorgar la confianza suficiente a nuevos inversionistas.

En ese sentido, una eficiente implementación del sistema de gobierno basado en los ítems del ESG, llevará a tener una empresa sólida en su imagen, en la confianza que imprime; a construir una buena reputación en el mercado y lograr ser asociada con buenas prácticas y buena fe comercial.


 

Bibliografía

[1] International Finance Corporation, brazo financiero para el sector privado del Grupo Banco Mundial.

 

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