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Derechos de Autor: Aspectos Legales derivados del auge de la Inteligencia Artificial Generativa

Daniela Supo Calderón

Abogada por la Universidad de Lima, LL.M. en Competencia, Innovación y Derecho de la Información por New York University School of Law. Asociada en Rodrigo, Elías & Medrano Abogados, así como también autora de diversos artículos académicos relacionados a innovación, nuevas tecnologías y derecho de la competencia.

Fecha de recepción: 28 de diciembre de 2023


Sumilla: En el presente artículo se abordan los aspectos legales inherentes al auge de la Inteligencia Artificial Generativa, realizando un resumen del crecimiento exponencial de demandas contra destacados desarrolladores de contenido basados en IA generativa.

La inteligencia artificial (IA) generativa no solo representa un avance tecnológico disruptivo, sino que también ha abierto nuevas posibilidades para mejorar la eficiencia en múltiples sectores. A medida que esta tecnología continúa evolucionando, su impacto se extiende a través de diversas disciplinas, desde el arte hasta la ciencia y la industria. Como entusiasta de los avances tecnológicos, estoy firmemente convencida de que la IA generativa posee un potencial revolucionario para remodelar diversas industrias, dando forma a procesos mucho más eficientes, permitiendo la automatización de tareas rutinarias y, lo que es igualmente relevante, planteando importantes interrogantes en relación a la protección de los derechos intangibles.

Sin embargo, a pesar de los logros aclamados, el crecimiento exponencial de demandas contra destacados desarrolladores de contenido basados en IA generativa, ponen en manifiesto los retos legales inherentes a estos modelos innovadores. En particular, estas demandas se han dirigido a modelos que utilizan redes neuronales (“Neural network models”) para identificar patrones y estructuras dentro de datos existentes, con el fin de generar nuevo contenido. Entre los blancos de estas demandas se encuentran los desarrolladores de algunos de los chatbots más conocidos, como ChatGPT, y generadores de texto a imagen, como Stability AI.

Estas demandas abordan una variedad de cuestiones, desde el proceso de entrenamiento de los modelos hasta la naturaleza del resultado solicitado por el usuario. Uno de los aspectos más debatidos, por ejemplo, consiste en la propiedad del contenido generado por la IA y la responsabilidad en caso de infracción a los derechos de propiedad intelectual. Empresas líderes han comenzado a abordar esta incertidumbre mediante la implementación de acuerdos de derechos de autor con los usuarios, estableciendo claramente quién es el propietario del contenido generado y bajo qué condiciones puede ser utilizado. Sin embargo, estas medidas aún no han logrado resolver completamente las complejidades legales en torno a la IA generativa en relación a este punto.

Otro tema ampliamente debatido, en términos sencillos, se enfoca en el proceso de entrenamiento de los modelos de lenguaje de inteligencia artificial, conocidos como “large language models (LLMs)”. Estos modelos suelen ser «entrenados y alimentados» con extensos conjuntos de datos que incorporan información diversa, incluyendo contenido protegido por derechos de autor, el cual es utilizado sin haber obtenido el permiso explícito de los autores. La pregunta fundamental radica en determinar si durante este proceso se generan copias no autorizadas de dicho material protegido. Este aspecto ha originado debates legales significativos en torno a posibles infracciones de derechos de autor, cuestionando si la reproducción y generación de contenido por parte de la IA constituyen una violación a los derechos exclusivos conferidos a los autores.

El problema surge en tanto la legislación actual de propiedad intelectual, en la mayoría de los países, no está completamente adaptada para abordar las complejidades derivadas de las tecnologías emergentes. Ante ello, la discusión sobre cómo equilibrar la innovación tecnológica con la protección de los derechos de autor se vuelve crucial en la era digital.

Es esencial recordar que la protección de la propiedad intelectual constituye un pilar fundamental para fomentar la creatividad y la innovación. Los creadores merecen el reconocimiento y la recompensa por sus esfuerzos, y los derechos de propiedad intelectual son la base para garantizar que esto ocurra. Al proporcionar un marco legal que respalda la exclusividad sobre sus creaciones, se incentiva la inversión de tiempo, recursos y talento en la producción de expresiones originales, ya sea en forma de invenciones, obras literarias, artísticas o cualquier otra expresión creativa. Este sistema de protección no solo beneficia a los autores, sino que también tiene un impacto positivo en la sociedad en su conjunto, pues, al garantizar un entorno propicio para la innovación, se fomenta el progreso tecnológico, científico y cultural. No debemos olvidarnos de que el reconocimiento y la retribución vinculados con los derechos de propiedad intelectual desempeñan un papel esencial en el estímulo de la creatividad y la promoción de la innovación, factores claves en el desarrollo de cualquier sociedad. 

Así, la discusión sobre los riesgos legales asociados con la inteligencia artificial en relación con la propiedad intelectual, especialmente los derechos de autor, emerge como un tema complejo y dinámico que demanda una atención constante. En este sentido, resulta crucial abordar estos desafíos desde una perspectiva integral, considerando tanto los aspectos legales como éticos. Solo a través de la implementación de soluciones que combinen elementos legales y éticos de manera armoniosa, podremos garantizar un futuro sostenible y equilibrado para esta tecnología revolucionaria, asegurando su integración de manera ética y efectiva en nuestra sociedad en constante evolución.

A modo ilustrativo en relación a las crecientes demandas contra desarrolladores de IA generativa, podemos encontrar hasta 4 ejemplos de demandas que se han presentado únicamente en los últimos 4 meses (septiembre, octubre, noviembre y diciembre del 2023) en Estados Unidos. Estas demandas, provenientes de diferentes industrias, se han dirigido contra importantes compañías de conocidos programas de IA generativa. Entre otros, las demandas plantean cuestiones cruciales sobre la intersección de los derechos de autor y la IA generativa. Si bien cada legislación se rige por normas diferentes, es bastante probable que sea a través de casos derivados de la jurisprudencia internacional que empiecen a darse las primeras pautas para abordar cuestiones que involucren componentes del mundo digital.

A continuación un resumen de los casos referidos:

  1. The New York Times Company v. Microsoft Corp., et al.

El 27 de diciembre del 2023, el famoso periódico The New York Times presentó una demanda contra OpenAI y su socio Microsoft en el U.S. District Court for the Southern District of New York. La demanda se encuentra fundamentada, entre otros, en presuntas infracciones a los derechos de autor, violaciones al Digital Millennium Copyright Act, dilución de marca y competencia desleal por apropiación indebida.

De acuerdo a los términos expuestos en la demanda, los demandados realizan una utilización ilegítima del contenido del periódico para desarrollar productos de inteligencia artificial que compiten con éste y que amenazan la productividad de The New York Times para ofrecer información confiable, análisis de noticias y comentarios. Específicamente, uno de los extremos de la demanda señala que las aplicaciones de IA generativa de los demandados “were built by copying and using millions of The Times’s copyrighted news articles, in-depth investigations, opinion pieces, reviews, how-to guides, and more. While Defendants engaged in widescale copying from many sources, they gave Times content particular emphasis when building their LLMs.”

El Times alega que los demandados se escudan en la figura del “fair use” para respaldar su conducta, en tanto, de acuerdo a los demandados, la utilización del contenido con derechos de autor para entrenar modelos de IA generativa tiene un nuevo propósito «transformador» de dicho material. Sin embargo, el periódico sostiene que esta afirmación carece de fundamento, ya que considera que no hay nada genuinamente «transformador» en la utilización de su contenido sin realizar el correspondiente pago, especialmente cuando se crean productos que actúan como sustitutos del propio periódico y desvían la audiencia de este último.

Un punto interesante dentro del contenido la demanda es que, además de los argumentos centrados en derechos de autor, el Times también invoca actos de competencia desleal por apropiación indebida y dilución de marca. Así, alega que los demandados, que actúan en el ámbito comercial de producir IA generativa con fines lucrativos, han empleado de manera no autorizada las marcas del Times en los resultados generados por sus productos de IA. Específicamente, sostienen que el uso no autorizado de las marcas del Times en textos que resultan ser de mala calidad e imprecisos diluye la calidad de dichas marcas mediante el desprestigio. En este contexto, The New York Times argumenta que, copiar, reproducir y parafrasear su contenido sin consentimiento ni abonando la compensación correspondiente, también causa un perjuicio comercial al periódico, pues este contenido se le atribuye incorrectamente. Finalmente, The New York Times ha señalado que intentaron llegar a un acuerdo con los demandados con el fin de permitir el uso de su contenido en nuevos productos digitales, sin embargo, estas negociaciones no llegaron a buen puerto.

  • Sancton v. OpenAI Inc., Microsoft Corporation, et al.

En noviembre del 2023 se presentó una demanda colectiva (“class action”) ante el U.S. District Court for the Southern District of New York contra OpenAI y Microsoft. Los demandantes, entre otros, alegan que las referidas empresas han entrenado al chatbot denominado ChatGPT, y sus versiones posteriores, utilizando materiales protegidos con derechos de autor. Ello sin contar con el debido consentimiento, ni la licencia correspondiente, ni tampoco abonando las regalías respectivas. La demanda es liderada por Julian Sancton, conocido autor del bestseller «Madhouse at the End of the Earth: The Belgica’s Journey Into the Dark Antarctic».

Específicamente, Sancton señala que OpenAI, y su inversor Microsoft, han construido un negocio valorado en decenas de miles de millones de dólares gracias a su “rampant theft of copyrighted works.” Así, añade que las empresas demandadas simplemente pretenden que las leyes de derecho de autor no existen y tienen como resultado “a computer model that is not only built on the work of thousands of creators and authors, but also built to generate a wide range of expression – from shortform articles to book chapters – that mimics the syntax, style, and themes of the copyrighted works on which it was trained.”

Si bien las empresas demandadas aún no presentan su defensa, resulta altamente probable que ésta se base en la conocida figura del “fair use”, en tanto el conocido software de IA ya ha hecho uso de esta figura en respuesta a otras demandas presentadas en su contra. Específicamente, Open IA ya ha sostenido anteriormente que aun cuando se considere que se ha creado una copia “sustancialmente similar” o una “obra derivada”, si es que esta creación se ampara en el artículo 107 del Copyright Act (artículo referido al fair use), ello no resulta una infracción de los derechos de autor. De hecho, Open IA se ha remitido anteriormente a la decisión del caso Google LLC v. Oracle Am., Inc. 141 S. Ct. 1163 (2021), en la que la Corte Suprema sostuvo que el uso realizado por Google de una parte del programa informático Java de Oracle en el sistema operativo Android constituía un fair use. Es decir, en pocas palabras, la Corte determinó que Google utilizó únicamente aquellas líneas de código imprescindibles para posibilitar a los programadores desarrollar un programa nuevo y con cambios significativos.

En línea con este caso, OpenAI afirma que no constituye una infracción crear copias de una obra como paso preliminar para desarrollar (“transformar”) un nuevo producto.

Sin embargo, abogados expertos en derecho de autor de Estados Unidos, han señalado que el criterio utilizado en el caso Google LLC v. Oracle America, Inc. no sería de aplicación, en tanto la decisión de la Corte Suprema estaría expresamente limitada al código informático funcional. Si bien existe cierta controversia en relación a las implicancias de esta decisión, son varios los abogados que coindicen que la decisión de la Corte Suprema estaría limitada a las particularidades del caso mencionado y no alteraría el estándar legal para el uso legítimo de la figura del fair use.

  • Concord Music Group, Inc. v. Anthropic PBC

Esta demanda interpuesta en octubre del 2023 ante el U.S. District court for the Middle District of Tennessee tiene como escenario el mundo musical.

Como es de común conocimiento, en los últimos meses se han incrementado los casos en los cuales terceros comparten canciones generadas por softwares de IA replicando las voces de artistas conocidos. Estos casos han involucrado canciones que ya existen, como la versión generada por IA de la canción «Passionfruit» del rapero Drake en la voz del rapero Kanye West, pero también han involucrado canciones nuevas generadas por IA, como la canción denominada “Heart On My Sleeve” utilizando el estilo y voz Drake y The Weeknd, la cual fue posteriormente eliminada de las plataformas musicales más conocidas.

En este contexto, un grupo de importantes editoriales musicales (incluyendo Concord Music, Universal Music, Capitol CMG), presentaron una demanda colectiva (“class action”) contra la startup de inteligencia artificial Anthropic PBC, alegando que ésta incurre en «infracciones sistemáticas y generalizadas” de los derechos de autor. De acuerdo a los términos de la demanda “In the process of building and operating AI models, Anthropic unlawfully copies and disseminates vast amounts of copyrighted works – including the lyrics to myriad musical compositions owned or controlled by the publisher plaintiffs.” Asimismo, los demandantes argumentan que, si bien apoyan la innovación y reconocen el enorme potencial de la IA, es crucial que las empresas respeten los derechos de propiedad intelectual de los autores musicales.

Los demandantes señalan que Anthropic ha entrenado al chatbot denominado “Claude”, un large lengage model (LLM), utilizando una gran cantidad de canciones propiedad de sus representados, para generar letras prácticamente idénticas en respuesta a los pedidos de los usuarios.

Además de la infracción derivada de haber utilizado en forma “masiva” el contenido de internet de canciones existentes, la demanda también se centra en que existe una infracción en la creación y generación de contenido aparentemente “nuevo”, pues, este contenido se logra reproduciendo ilícitamente las letras de canciones protegidas por derechos de autor y posteriormente “adaptándolas” para que parezcan nueva e originales, sin embargo, estos resultados “nuevos” contendrían secciones protegidas por derechos de autor de las canciones utilizadas.

  • Authors Guild, et al. contra OpenAI, Inc.

La Authors Guild, junto con más de una docena de escritores, ha presentado una demanda colectiva (“class action”) contra varias entidades de OpenAI, alegando su participación en un «patrón sistemático de infracción masiva de derechos de autor a gran escala”. En la demanda, presentada ante el U.S. District Court for the Southern District of New York en septiembre del 2023, los demandantes -autores de diversas obras de ficción- argumentan que OpenAI ha copiado sus obras «al por mayor» sin su autorización ni conocimiento.

De manera específica, los demandantes sostienen que OpenAI ha utilizado conjuntos de datos que incluyen los textos de sus libros para alimentar sus LLMs, convirtiendo a sus obras en el núcleo de su software, sin haber solicitado la autorización correspondiente, y tampoco haber abonado la remuneración respectiva.

Uno de los puntos que la demanda destaca es que los libros de los demandantes fueron descargados de repositorios piratas de libros electrónicos y posteriormente copiados en la estructura de GPT 3.5 y GPT 4, que impulsan ChatGPT, así como miles de aplicaciones y usos comerciales. Estos libros son, según afirma la demanda, una fuente especialmente importante en los datos de entrenamiento para los LLMs utilizados por OpenAI, Inc.

Uno de los abogados de la parte demandante afirmó que, si bien los demandantes no se oponen al progreso de la IA generativa, los demandados no tienen el derecho de desarrollar sus tecnologías de IA utilizando obras protegidas por derechos de autor sin la correspondiente autorización. Así, señala que: “Plaintiffs don’t object to the development of generative AI, but Defendants had no right to develop their AI technologies with unpermitted use of the authors’ copyrighted works. Defendants could have ‘trained’ their large language models on works in the public domain or paid a reasonable licensing fee to use copyrighted works.” 

En relación a esta nueva demanda, la CEO de Authors Guild, Mary Rasenberger, señaló: “It is imperative that we stop this theft in its tracks or we will destroy our incredible literary culture, which feeds many other creative industries in the U.S. Great books are generally written by those who spend their careers and, indeed, their lives, learning and perfecting their crafts. To preserve our literature, authors must have the ability to control if and how their works are used by generative AI. The various GPT models and other current generative AI machines can only generate material that is derivative of what came before it. They copy sentence structure, voice, storytelling, and context from books and other ingested texts. The outputs are mere remixes without the addition of any human voice. Regurgitated culture is no replacement for human art.”

Por otro lado, George Saunders, en calidad de representante de la class action, expresó su satisfacción al formar parte de la iniciativa que busca instar al sector tecnológico a cumplir con respetar la creatividad. Así, enfatizó la importancia de remunerar justamente a los escritores, señalando que esta compensación refleja el valor intrínseco del trabajo y contribuye a la percepción que la sociedad tiene sobre la importancia del trabajo intelectual, Saunders subrayó la esencial labor del escritor, la cual resulta fundamental para toda sociedad.

El 4 de diciembre, la Authors Guild presentó una enmienda a su demanda original, incluyendo a Microsoft también como demandado.

Definitivamente, los posibles resultados de estos casos podrían tener implicaciones de largo alcance en relación a la manera en que las compañías de IA interactúan con el contenido protegido por derechos de propiedad intelectual. Si se falla a favor de los demandantes, no solo se estaría resolviendo los casos específicos, sino que se estarían estableciendo parámetros y lineamientos en relación a cómo se conceptualiza, desarrolla y emplea la inteligencia artificial en diversos sectores. Por ende, estos casos, podrían moldear el desarrollo futuro de la innovación tecnológica, la protección de la propiedad intelectual y la integración ética entre la inteligencia artificial y la creatividad humana.

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