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¿Delegar es lo mismo que sustituir? ¡Cuidado! Breves comentarios propósito de un reciente pronunciamiento del Tribunal Registral

Gino Francesco Ontaneda González1

José Carlos Pérez Rivera2 

André Leonardo Defilippi Salazar3

En el contexto de la legislación civil peruana, el examen o el debate de las normas que regulan tanto a la delegación como a la sustitución4 de poderes, muchas veces conflictuado a nivel registral, emerge como una necesidad para comprender sus implicancias en las personas jurídicas. En ese sentido, este artículo tiene por objeto intentar resumir las (creemos que únicas) posturas en torno a estos institutos jurídicos.

Para lo propio, invitamos al lector a revisar lo que el artículo 145 del Código Civil5 señala. En él, el legislador expresó que el acto de representación lo confiere el interesado6 o lo precisa la ley.

En otras palabras, la facultad de representación implica que el representante pueda, por cuenta y encargo de su representado, ejecutar ciertos actos jurídicos a menos que la ley lo prohíba expresamente. Este desprendimiento del representado para que un tercero lo represente en ciertos actos advierte un factor de confianza.

¿Qué debemos entender por delegación de poderes? En respuesta a dicha interrogante podemos decir que es un acto por medio del cual una persona que actúa como representante de otra, cede parcial o totalmente las facultades que le han sido atribuidas por su representado, a favor de un tercero. El resultado de las acciones que realice el tercero, por expreso pedido del apoderado delegante, recaerán en la esfera del poderdante.

No obstante, el delegado (aquella persona a quien, a su favor, el representante delegó facultades) no se subroga, sustituye o reemplaza al representante, por lo que no lo releva de su posición como representante frente al principal en su relación jurídico material. En ese sentido, el delegado responderá frente al representante o delegante y, de la misma forma, el representante o delegante responderá frente al principal, representando o poderdante.

Pero, no obstante no existir una relación directa entre el representado y el delegado, subyace una relación indirecta entre ellos. En otras palabras, el representado entregó en confianza a favor de un tercero (llamado representante) una serie de facultades

para ejercerlas en nombre de aquél y, en base a dicha virtud, este representante delegó sus facultades a otra persona para ejercerlas con el mayor cuidado y rendimiento.

La sustitución, en cambio, debe entenderse como un acto por medio del cual “el representante confiere la totalidad o parte de sus facultades a un tercero, quien se subroga en los deberes de representación ajenos a tales facultades que recibe. En este supuesto, cuando hay sustitución o trasmisión total, el representante queda desvinculado de la relación representativa y su lugar es asumido por el cesionario; si hubiera sustitución parcial, se retira el representante de la relación en lo que atañe a las relaciones cedidas7

En efecto, en lo que atañe a la sustitución, el sustituido, cedente o representante queda desvinculado, escindido, separado o apartado de la relación representativa o vínculo jurídico y, en su lugar, asume el cesionario o sustituto frente al cedido o principal.

El artículo 157 del referido código8 nos dice que el representante debe desempeñar personalmente el encargo, a no ser que se le haya facultado expresamente la sustitución, no siendo lo mismo para la delegación.

Mientras que la delegación no supone la extinción de los poderes que el representado le confirió a partir de una relación de confianza, la sustitución, en cambio, importa desprenderse de sus facultades o poderes a favor de un tercero quien, sustituyéndole, hará sus veces en los encargos conferidos por el representado.

La delegación de facultades o poderes no exige autorización expresa para tal objeto; todo lo contrario, subyace de la relación de representación entre el principal y el representante. Y en esa línea, para nuestra lectura, entre el delegado y el principal existe una relación jurídica indirecta, de modo que, si el principal revoca facultades al delegante, debiera alcanzar esta revocatoria hacia el delegado.

Lo dicho en todo lo anterior no suele ser impermeable a las discusiones entre diversos autores, porque hay quienes sostienen que para la delegación no debe existir autorización expresa, pero sí para la sustitución. Sin embargo, para otros, esta autorización debe entenderse para ambas figuras.

Esta discusión no ha sido ajena para el Tribunal Registral, pues en resoluciones diversas aseguró que el representante delegante podía delegar las facultades que le habían sido conferidas, aunque no tenga autorización expresa para ello y, de otro lado, se aseveró (en no pocos pronunciamientos) que solo procedía la inscripción de la delegación de facultades siempre que el apoderado delegante tuviese atribuciones expresas para delegar las suyas.

Pasemos revista. Con fecha 11 de noviembre de 2005, se expidió la Resolución N° 657-2005-SUNARP-TR-L, a través de la cual se sostuvo, no sin razón, que “de conformidad con el artículo 157 del Código Civil, únicamente se requiere de autorización expresa para sustituir un poder. Por lo tanto, el representante podrá delegar las facultades que le había otorgado su representado, aunque no tenga autorización expresa para ello”.

Por el contrario, con fecha 18 de mayo de 2018, se emitió la Resolución N° 1149- 2018-SUNARP-TR-L, por la cual se aseguró que procede inscribir la delegación de facultades, siempre que el apoderado se encuentre expresamente autorizado para ello. Resoluciones como la descrita son las que presentaron mayores adherencias durante un largo lapso de tiempo.

Pese a la controvertida postura, el Tribunal Registral parece haber tomado un rumbo menos conservador pero absolutamente racional, pues, como ha quedado claro, la delegación de un poder no exige que el representado delegante cuente con facultades expresas para delegar sus atribuciones.

Esta, repetimos, menos conservadora idea, desecha la práctica según la cual se aplicaba el artículo 157 del Código Civil (norma reguladora de la sustitución) de

manera análoga a la delegación de facultades, no obstante ser una práctica restrictiva de derechos, lo que de acuerdo con el texto del artículo IV del Título Preliminar del Código Civil9 es improcedente. Merece nuestro reconocimiento, por consiguiente, lo resuelto en la Resolución N° 2480-2023-SUNARP-TR10.

Cabe resaltar, no obstante, que el artículo 77 del Código Procesal Civil11, sí ha establecido que para sustituir tanto como para delegar facultades procesales, sí se requerirá de autorización expresa.

En conclusión, la delegación de facultades es una figura que permite al delegante conferir facultades a un tercero sin que el primero se desprenda de su relación jurídica con quien le confirió facultades a su favor. Si el representado perdiese la confianza sobre el representante puede revocarle sus facultades y, por tanto, esta revocación debiera alcanzarle al delegado. En cambio, en la sustitución, el representante es sustituido en su posición por aquél sustituto, por lo que la propia ley exige autorización expresa para tal objeto, porque no sería el llamado inicialmente quien represente al principal o representado, sino otra persona, con lo cual, la confianza puesta sobre el sustituido se diluye.

Referencias

1. Abogado asociado del Estudio Muñiz, Olaya, Meléndez, Castro, Ono & Herrera abogados. Forma parte de las áreas corporativa y Real Estate desde hace 10 años. Es abogado por la Universidad San Martín de Porres y ha concluido su maestría en derecho civil por la misma Casa de Estudios. Cuenta con un post grado en fusiones y adquisiciones y diversos estudios en materia inmobiliaria. Ha sido miembro del Centro de Estudios de Derecho Corporativo de su casa de Estudios.

2. Abogado del Estudio Muñiz, Olaya, Meléndez, Castro, Ono & Herrera abogados. Forma parte del área corporativa. Es abogado por la Universidad de Lima; cuenta con un diplomado en la Universidad Javeriana de Colombia y estudios de MBA en la misma Casa de Estudios. Cuenta con un post grado en derecho corporativo en la Universidad Esan.

3. Actualmente es practicante del Estudio Muñiz, Olaya, Meléndez, Castro, Ono & Herrera abogados. Cursa estudios en la Universidad de Lima.

4 Artículo 158.- Sustitución

  1. Mediante la sustitución el representante se aparta total o parcialmente de la representación respecto de las facultades para las que el representado designa un sustituto. Debe cumplir la misma formalidad que la empleada para el acto de apoderamiento.
  2. La facultad de sustituir debe otorgarse de manera explícita e indubitable.
  3. La sustitución es eficaz desde que es comunicada fehacientemente al representado.
  4. El representante queda exento de toda responsabilidad cuando hace la sustitución en la persona que le designó el representado, pero responde de la información que proporcione u omita proporcionar al sustituto.
  5. Si el representado concedió la facultad de designar sustituto sin indicar nombre, el representante es responsable por los daños que cause al representado cuando incurre en dolo o culpa inexcusable en la elección. La responsabilidad por la elección caduca a los tres meses de la fecha que el sustituyente hubiera comunicado la sustitución al representado.
  6. El representado puede accionar directamente contra el sustituto por los actos que éste realice.

5. Artículo 145.- El acto jurídico puede ser realizado mediante representante, salvo disposición contraria de la ley. La facultad de representación la otorga el interesado o la confiere la ley.

6. Aníbal Torres: “la representación voluntaria o convencional emana de la voluntad del representado que es quien a su arbitrio establece las bases y límites de las facultades que confiere al representante (acto unilateral), quien actúa por decisión del interesad y en estricta dependencia de su voluntad. La voluntad del representante depende de la voluntad del representado”. DIVISIÓN DE ESTUDIOS JURÍDICOS DE GACETA JURÍDICA, “El derecho civil en su jurisprudencia” Primera Edición, Gaceta Jurídica S.A., agosto 2021, p. 81.

7 LUCA DE TENA, Guillermo, “El negocio jurídico” Segunda Edición, Editora Jurídica GRIJLEY E.I.R.L., 1994, p.234.

8. Artículo 157.- El representante debe desempeñar personalmente el encargo, a no ser que se le haya facultado expresamente la sustitución.

9. Artículo IV.- La ley que establece excepciones o restringe derechos no se aplica por analogía.

10. [Párrafo 3, Fundamento 4] En ese sentido, conforme ha señalado esta instancia en diversos pronunciamientos3, el Código Civil únicamente exige la autorización expresa para la sustitución del poder, razón por la que dicha limitación no podrá aplicarse de manera analógica para la delegación de facultades de conformidad con el artículo IV del Título Preliminar de dicho cuerpo sustantivo, al tratarse de una norma restrictiva de derechos.

11. Artículo 77.- El apoderado puede sustituir sus facultades o delegarlas, siempre que se encuentre expresamente autorizado para ello.

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