Address
304 North Cardinal St.
Dorchester Center, MA 02124

Work Hours
Monday to Friday: 7AM - 7PM
Weekend: 10AM - 5PM

A propósito de El Niño Costero: un breve análisis de su impacto legal en el Sistema Financiero

Alessia Roca Lizarzaburu

Asociada del Área Financiera del estudio Miranda & Amado Abogados. Su práctica profesional se concentra en financiamientos, mercado de valores y regulación bancaria. Es abogada por la Pontificia Universidad Católica del Perú y ha sido adjunta de docencia de los cursos de “Derecho Bancario” y “Derecho del Mercado de Valores” en la misma casa de estudios.

Alicia La Cruz Franco

Asociada del Área Financiera del estudio Miranda & Amado Abogados. Su práctica profesional se concentra en transacciones financieras y asesoría en regulación financiera, bancaria, de seguros y del mercado de valores. Es Bachiller en Derecho con especialidad en Derecho Corporativo por la Universidad de Lima.

Fecha de recepción: 20 de noviembre de 2023


Sumilla

El presente artículo tiene por objeto describir cuál es el impacto legal que el Fenómeno El Niño (“FEN”) tiene en el Sistema Financiero peruano y cómo la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (“SBS”) puede hacer frente a este problema.

1. ¿Qué es el FEN?

El FEN es un patrón climático que se caracteriza por un calentamiento inusual de las aguas superficiales del Pacífico oriental tropical. Dicho fenómeno influye en la temperatura de los océanos, la velocidad y la fuerza de las corrientes oceánicas, la salud de la pesca costera y el clima local desde Australia hasta Sudamérica. En la atmósfera, el FEN debilita los vientos e incrementa la temperatura del aire en las zonas costeras, así como la humedad y nubosidad, lo que trae como consecuencia el aumento de precipitaciones. Es importante diferenciar el FEN comúnmente denominado “global”, que implica cambios en el Océano Pacífico, del FEN costero, que es un fenómeno local que trae aguas más calientes de lo normal a la costa de Sudamérica, especialmente, en Perú y Ecuador. En el presente artículo, cuando nos referimos al FEN nos referimos al FEN costero.

En el Perú, la Comisión Multisectorial del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (“ENFEN”) es la entidad encargada de, entre otros, (i) mantener informado a todos los sectores socioeconómicos del país, así como a la población en general, sobre la posible ocurrencia del FEN en el Perú, (ii) estudiar el FEN, a fin de poder comprenderlo, predecirlo y estimar sus probables consecuencias; y, (iii) coordinar y asesorar actividades vinculadas con el FEN a nivel nacional. El ENFEN está integrado por representantes de distintos órganos estatales, dentro de los cuales destacan la Autoridad Nacional del Agua (ANA), el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI) y el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI).

El FEN se produce de forma irregular con intervalos de dos a siete años (National Geographic, 2023). Este ha impactado a nuestro país en múltiples ocasiones, resaltando los eventos extraordinarios de los años 1925, 1983, 1998 y 2017, que se consideran FEN muy severos (El Peruano, 2016; Instituto Geofísico del Perú, 2022). De acuerdo con el comunicado oficial del ENFEN No. 17-2023 de fecha 27 de octubre de 2023, actualmente nos encontramos afrontando un FEN y se espera que continúe por lo menos hasta inicios de otoño 2024, siendo más probable que las condiciones cálidas fuertes se mantengan hasta el mes de febrero 2024. Se estima que para el verano de 2024 las magnitudes más probables del FEN sean entre fuerte (49%) y moderada (47%), a diferencia de un FEN débil (3%) o extraordinario (1%).

  • ¿Cuál es el impacto legal del FEN en el Sistema Financiero?

El FEN tiene un impacto directo en los peruanos. Por un lado, afecta a los ciudadanos en la medida que el incremento de lluvias puede ocasionar daños a sus viviendas y a las vías de transporte. Por otro lado, afecta a cierto sector de empresas, como aquellas que se dedican al agro o la pesca, pues el cambio de las condiciones climáticas incide directamente en las campañas. Y este impacto, a su vez, afecta al Sistema Financiero[1]. A continuación, explicaremos este impacto desde el ámbito legal.

1.- Incumplimiento de deudores: En virtud del FEN, la prioridad de algunos deudores –especialmente de créditos hipotecarios para vivienda o deudores de créditos de consumo– cambia, ya que su prioridad ya no es pagar su deuda, sino sobrevivir al impacto que el FEN ha causado en sus viviendas, economía familiar y negocios.

La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (“SBS”), ha explicado que las micro y pequeñas empresas (“MYPE”) que fueran deudoras de créditos son los más afectadas por el FEN, pues este fenómeno climático incide directamente en su capacidad de generación de ingresos. Asimismo, los deudores “más grandes”, como los son aquellos deudores de créditos corporativos y gran empresa[2], si bien tienen un nivel de ventas anual alto y, en palabras de la SBS, “cuentan con mayor resistencia frente a choques adversos en el contexto económico local e internacional, no serían ajenos al impacto de tanto del FEN costero como del FEN global en su generación de ingresos y capacidad de pago”.

En otras palabras, en la medida que el FEN incide en la capacidad de generación de ingresos de los deudores, este puede incrementar la probabilidad de incumplimiento de los deudores, entendido como el incumplimiento del servicio de la deuda en los plazos acordados, así como en las obligaciones de mantener ciertos ratios financieros y otras obligaciones de hacer o no hacer que puedan haber sido pactadas.

2.- Riesgo de Crédito: Las empresas del Sistema Financiero deben realizar aquello que se denomina como la “Gestión Integral de Riesgos”[3]. Dentro de esta Gestión Integral de Riesgos, se incluye la gestión del riesgo de crédito. De acuerdo con el Reglamento de Gestión de Riesgo de Crédito, aprobado mediante Resolución SBS No. 3780-2011 (el “Reglamento GRC”), el riesgo de crédito es “la posibilidad de pérdidas por la incapacidad o falta de voluntad de los deudores, contrapartes, o terceros obligados, para cumplir sus obligaciones contractuales registradas dentro o fuera del balance”. El propio Reglamento GRC define la gestión de riesgo de crédito como “el proceso que permite mantener el riesgo de crédito dentro de parámetros aceptables, establecidos en las políticas y procedimientos internos aprobados por el directorio, y alcanzar sus objetivos de rentabilidad y eficiencia”.

En definitiva, el aumento de la probabilidad de incumplimiento de los deudores en virtud del FEN elevará este riesgo y las empresas del Sistema Financiero deberán poner en marcha las políticas y procedimientos internos que tengan para la gestión del riesgo de crédito. Incluso, es tan conocido el impacto del FEN en este tipo de riesgo que el Reglamento GRC señala que las empresas del Sistema Financiero deberán desarrollar, por lo menos anualmente, un análisis o prueba de estrés para la evaluación del riesgo de crédito y la capacidad de respuesta de la misma empresa del Sistema Financiero ante escenarios adversos, debiendo considerar, entre otros, los fenómenos naturales recurrentes (como lo es el FEN).

3.- Clasificación Crediticia del Deudor: El Reglamento para la Evaluación y Clasificación del Deudor y la exigencia de provisiones, aprobado mediante la Resolución SBS No. 11356-2008 (el “Reglamento ECDP”) indica que las empresas del Sistema Financiero (así como aquellas indicadas en su artículo 1°) que otorguen créditos deben realizar una clasificación crediticia del deudor dentro de las siguientes cinco categorías: (i) normal; (ii) con problemas potenciales; (iii) deficiente; (iv) dudoso; y, (v) pérdida.

En la medida que el impacto del FEN puede ocasionar una disminución de ingresos y un aumento de incumplimiento del deudor, puede que las empresas del Sistema Financiero se vean obligadas a modificar la clasificación de los deudores a una de menor categoría, ya que de acuerdo con el artículo 5.2° del Reglamento ECDP, la clasificación crediticia del deudor está determinada principalmente por su capacidad de pago, a través de su flujo de caja y el grado de cumplimiento de sus obligaciones. Adicionalmente, un cambio en la clasificación crediticia del deudor tendría un impacto en las provisiones de las empresas del Sistema Financiero, según lo indicado el numeral 4 siguiente.

A manera de ejemplo, un deudor de la cartera de créditos a pequeñas empresas, microempresas, de consumo revolventes y consumo no revolvente con una clasificación en categoría normal (que es aquel deudor que cumple con el pago de sus créditos de acuerdo con lo pactado o tiene un atraso en el pago de hasta ocho (8) días calendario), puede que en virtud del FEN registre ahora atrasos en el pago de sus créditos de nueve (9) a treinta (30) días calendario, por lo que ahora será clasificado en una categoría menor, que en este caso sería la categoría con problemas potenciales. Incluso, aquellos deudores que soliciten un refinanciamiento de su deuda, se verán afectados con una clasificación crediticia menor, de acuerdo con los términos del Reglamento ECDP.

4.- Provisiones: Las provisiones son aquellas sumas de dinero que las empresas del Sistema Financiero deben reservar en su cuenta pasiva y que servirán para hacerle frente a ciertos pagos más adelante. De acuerdo con el Capítulo III del Reglamento ECDP, existen dos (2) clases de provisiones: (i) la provisión genérica; y, (ii) la provisión específica. Según sus términos, “las provisiones genéricas son aquellas que se constituyen, de manera preventiva, sobre los créditos directos y la exposición equivalente a riesgo crediticio de los créditos indirectos de deudores clasificados en categoría Normal”, mientras que “las provisiones específicas son aquellas que se constituyen sobre los créditos directos y la exposición equivalente a riesgo crediticio de los créditos indirectos de deudores a los que se ha clasificado en una categoría de mayor riesgo que la categoría Normal”.

Las empresas del Sistema Financiero deben realizar provisiones genéricas y provisiones específicas para cada crédito, según la clasificación crediticia del deudor. A menor clasificación crediticia del deudor, y dependiendo del tipo de crédito, mayor será la provisión que la empresa del Sistema Financiero tendrá que realizar. En otras palabras, si en virtud del FEN los deudores incurren en mora y se atrasan en el pago de su deuda y, como consecuencia de ello, las empresas del Sistema Financiero deben clasificarlos en una menor categoría crediticia, esto significará que a su vez la empresa del Sistema Financiero deberá aumentar el monto de sus provisiones en ese sentido. Incluso, en los casos en que exista evidencia de la incobrabilidad de un crédito clasificado como “pérdida”, el directorio de la empresa del Sistema Financiero deberá acordar a proceder al castigo de este.

Además, por otro lado, el incumplimiento de pago u otras obligaciones financieras de los deudores puede llevar a que la empresa del Sistema Financiero decida acelerar el préstamo y, en caso existan garantías otorgadas por los deudores, como hipotecas o garantías mobiliarias, este decida ejecutarlas. Sin embargo, es importante recalcar que el artículo 215° de la Ley de Bancos indica que, cuando como consecuencia del pago de una deuda la empresa del Sistema Financiero reciba o se adjudique en pago total o parcial bienes muebles o inmuebles, esta debe enajenarlos en el plazo máximo de un (1) año, el mismo que podrá ser prorrogado por la SBS por una sola vez y por un máximo de seis (6) meses. Vencido dicho plazo sin que se haya efectuado la venta o arrendamiento financiero del bien, la empresa del Sistema Financiero deberá constituir una provisión hasta por el monto equivalente al costo en libros de los bienes no vendidos.

  • Las medidas tomadas por la SBS en virtud del FEN del 2017 como referencia.

A través del Oficio Múltiple SBS No. 10250-2017 de fecha 16 de marzo de 2017 (el “Oficio”), que a la fecha del presente artículo se encuentra derogado, la SBS tomó varias medidas en virtud del FEN que vivimos en el año 2017. Somos de la opinión que -probablemente- en virtud del FEN que se nos aproxima, la SBS decida tomar medidas similares.

Con el Oficio, la SBS tuvo como finalidad preservar el historial crediticio del deudor. Para ello, buscó flexibilizar el repago de las deudas contraídas por personas naturales y MYPEs con las empresas del Sistema Financiero, sin perjudicar la salud de las empresas del Sistema Financiero. En ese sentido, el Oficio facultó a las empresas del Sistema Financiero a reprogramar unilateralmente el plazo de los créditos de consumo, a MYPES e hipotecarios para vivienda que hayan sido otorgados a deudores ubicados en las localidades declaradas por el gobierno en estado de emergencia y que cumplan con ciertos requisitos, extendiéndolos por no más de seis (6) meses, sin la necesidad de contar con la conformidad del cliente y sin que esto signifique un deterioro en su calidad crediticia. De no estar de acuerdo, el cliente estuvo facultado para solicitar continuar con el cronograma de pago original.

Al respecto, la SBS estableció que dichas medidas buscaban posibilitar, durante un plazo acotado, que el historial crediticio de los clientes se mantenga y evitar un incremento de su carga financiera por penalidades por pago tardío que limite las posibilidades de reflotar su economía familiar en el corto plazo. Ello aligeró el impacto en la clasificación crediticia del deudor principalmente, lo que se traduce, como podemos ver del análisis efectuado líneas arriba, en una menor exigencia de provisiones.

El Oficio tuvo éxito: entre enero y agosto del 2017 se reprogramaron deudas por S/ 3,708 millones que involucró 192,501 deudores y representó 1.4% de la cartera directa del Sistema Financiero del país en su momento.

Sin perjuicio de las consideraciones precedentes, es importante destacar que actualmente está en vigencia el Oficio No. 12174-2023-SBS de fecha 15 de marzo de 2023. En virtud de dicho Oficio, la SBS faculta a las empresas del Sistema Financiero a modificar, si así lo consideran después de un análisis de portafolio correspondiente, las condiciones contractuales de créditos de deudores minoristas, sin que dichas modificaciones se consideren como una refinanciación, siempre y cuando se cumplan los criterios y lineamientos establecidos en el mencionado Oficio. Esto se debe a que las declaratorias de Estado de Emergencia aumentan el riesgo de pérdidas económicas y dificultan que los deudores afectados puedan cumplir con el pago oportuno de los créditos que mantienen con empresas del Sistema Financiero.

En suma, el FEN tiene un impacto directo en el Perú, en donde el Sistema Financiero no es ajeno. Siguiendo las consideraciones indicadas en el presente artículo, en lo que respecta a sus implicancias legales en el sistema financiero, podemos concluir lo siguiente:

  1. El FEN incrementa la probabilidad de incumplimiento de los deudores de las empresas del Sistema Financiero.
  2. El incremento en el incumplimiento de los deudores de las empresas del Sistema Financiero podrá ocasionar (i) un incremento en el riesgo de crédito de las empresas del Sistema Financiero; y, (ii) una baja en la calificación crediticia de los deudores. Todo ello, a su vez, implica la obligación de las empresas del Sistema Financiero de constituir provisiones adicionales.
  3. A su vez, (i) el incremento en el riesgo de crédito gatillará en las empresas del Sistema Financiero el inicio de procedimientos para la mitigación y tratamiento del riesgo de crédito; y, (ii) el incremento de provisiones que las empresas del Sistema Financiero requerirán por el mayor riesgo de pago conllevará también a un mayor costo financiero que sería trasladado al deudor en una mayor tasa de interés compensatorio y moratorio, dentro del marco establecido por la normativa aplicable.

Referencias

El Peruano. (2016, 5 de marzo). Historia de El Niño.

https://www.elperuano.pe/noticia/38870-historia-deel-nino

Instituto Geofísico del Perú. (2022, agosto). Análisis y Evaluación Histórica del Fenómeno El Niño en Lima Metropolitana: Un Aporte a la Gestión del Riesgo de Desastres (Informe Técnico Nº27-2022). Ministerio del Ambiente.

https://sigrid.cenepred.gob.pe/sigridv3/storage/biblioteca//14490_analisis-y-evaluacion-historica-del-fenomeno-el-nino-en-lima-metropolitana-un-aporte-a-la-gestion-del-riesgo-de-desastres-informe-tecnico-n0027-2022ig.pdf

National Geographic. (2023, 19 de octubre). El Niño.

https://education.nationalgeographic.org/resource/el-nino/

Superintendencia de Banca, Seguros y AFP. (2011). Reglamento de Gestión de Riesgo de Crédito (Resolución SBS No. 3780-2011).

https://intranet2.sbs.gob.pe/dv_int_cn/774/v5.0/Adjuntos/3780-2011.R.pdf

Superintendencia de Banca, Seguros y AFP. (2008). Reglamento para la Evaluación y Clasificación del Deudor y Exigencia de Provisiones (Resolución SBS No. 11356-2008).

https://intranet2.sbs.gob.pe/dv_int_cn/1097/v12.0/Adjuntos/11356-2008.r.pdf

Superintendencia de Banca, Seguros y AFP. (2017). Oficio Múltiple No. 10250-2017-SBS.

https://intranet2.sbs.gob.pe/dv_int_cn/1716/v1.0/Adjuntos/10250-2017.o.pdf

Superintendencia de Banca, Seguros y AFP. (2017, abril). Medidas especiales adoptadas por la SBS para apoyar a los clientes del sistema financiero afectados por El Niño Costero.

https://www.sbs.gob.pe/Portals/0/jer/BOL-QUINCENAL/20170316_BolQuincenal-N5.pdf

Superintendencia de Banca, Seguros y AFP. (2017, 18 de octubre). Niño Costero: Entidades financieras reprogramaron deudas por S/ 3,708 millones.

https://www.sbs.gob.pe/noticia/detallenoticia/idnoticia/1292?title=Ni%C3%B1o%20Costero:%20Entidades%20financieras%20reprogramaron%20deudas%20por%20S/%203,708%20millones

Superintendencia de Banca, Seguros y AFP. (2023, junio). Sistema financiero: impacto de choques climatológicos adversos en el riesgo de crédito.

https://www.sbs.gob.pe/boletin/detalleboletin/idbulletin/2275


[1] El «Sistema Financiero” es definido por la Ley No. 26702, Ley General del Sistema Financiero y del Sistema de Seguros y Orgánica de la Superintendencia de Banca y Seguros (“Ley de Bancos”), como el “conjunto de empresas, que debidamente autorizadas [por la SBS] operan en la intermediación financiera (…)”.

[2] El Reglamento ECDP indica que la empresa del Sistema Financiero debe clasificar, en función de ciertos parámetros indicados en el Reglamento ECDP, su cartera de créditos dentro de las siguientes clases de créditos: (i) corporativos; (ii) grandes empresas; (iii) medianas empresas; (iv) pequeñas empresas; (v) microempresas (vi) de consumo revolventes; (vii) de consumo no-revolvente; e, (viii) hipotecarios para vivienda.

[3] El Reglamento de Gobierno Corporativo y de la Gestión Integral de Riesgos, aprobado mediante la Resolución SBS No. 272-2017, define la Gestión Integral de Riesgos como “un proceso efectuado por el directorio, la gerencia y el personal aplicado a toda la empresa y en la definición de su estrategia, diseñado para identificar potenciales eventos que pueden afectarla, gestionarlos de acuerdo a su apetito por el riesgo y proveer una seguridad razonable en el logro de sus objetivos”.

Dimensión Mercantil
Dimensión Mercantil
Artículos: 407

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *