SAFE Agreement: el no tan nuevo mejor amigo de las startups peruanas

Grace Tejada

Asociada del área de Innovación y Emprendimiento del Estudio Muñiz, Olaya, Meléndez, Castro, Ono & Herrera. Abogada por la Universidad Católica San Pablo con especialidad en startup law. Actualmente es candidata al Master of Business Administration de la Pacifico Business School.


 

Sumilla:

La autora nos indica en el presente artículo que las Startups peruanas están entrando a una nueva etapa de inversión, la cual no se limitará solo a la inversión nacional, sino que el capital extranjero jugará un rol muy importante ahora. Por ello, para lograr el desarrollo de las Startups es necesario poseer un contrato financiero amigable y de fácil negociación, el cual sería el Simple Agreement for Future Equity (SAFE).


 

Las startups, definidas por primera en el ordenamiento jurídico peruano como los emprendimientos innovadores y de alto impacto en etapa de consolidación según consta en el Decreto Supremo N° 375-2020-EF publicado el 2 de diciembre del 2020, ya son parte de nuestra realidad y se han convertido en agentes necesarios para el desarrollo de la economía local y regional, trayendo consigo oportunidades de cambio, altas disrupciones y prometiendo ser los futuros protagonistas de las potenciales transacciones más importantes que veremos en la región en algunos años –no muy lejanos–.

A pesar del año complicado que nos dejó la pandemia ocasionada por la Covid-19, el ecosistema emprendedor peruano tuvo sectores que se vieron muy favorecidos y tuvieron oportunidades únicas en su crecimiento. De esta manera, emprendimientos enfocados en el healtech, edutech y foodtech encontraron sus mejores oportunidades consolidación, tal como lo expuso la Asociación peruana de capital semilla y emprendedor (PECAP)[1] en su reporte sobre los “Efectos del Covid-19 en el ecosistema y capital emprendedor de Perú.”, el cual se puede apreciar en el siguiente cuadro desde la perspectiva de emprendedores, inversionistas y otros agentes del ecosistema:

A raíz de este notorio crecimiento y la aprobación del Reglamento del Fondo de Capital para Emprendimientos Innovadores (FCEI)[2], podemos tener certeza que las startups peruanas están iniciando una etapa diferente y muy prometedora que les permitirá expandir sus oportunidades de crecimiento a través de la inversión, no tan solo de agentes locales que han venido cumpliendo un papel importante dentro del ecosistema, sino también saltar a las “grandes ligas” y recibir capital extranjero que hace tan solo algunos años veíamos como algo que era apresurado para nuestros emprendimientos nacionales. De esta manera, los founders deben tener en cuenta las herramientas que necesitarán para enfrentar esta prometedora etapa y así puedan obtener las mejores oportunidades de inversión extranjera que les permita continuar consolidando sus emprendimientos.

Como siempre digo, los temas legales no son ajenos a las herramientas necesarias para un crecimiento saludable de una startup; todo lo contrario, son consideraciones indispensables que reflejan un estado real y saludable de un emprendimiento frente a un potencial inversionista, por lo que es necesario que los emprendedores tengan conocimiento de las opciones legales con las que cuentan para recibir una inversión internacional.

Dentro de los principales documentos de inversión tenemos al Simple Agreement for Future Equity (SAFE), creado por una de las aceleradoras más importantes a nivel internacional llamada YCOMBINATOR[3]. El SAFE puede ser denominado como el contrato que regula la inversión realizada a favor del startup, la mismaque será convertible en acciones en determinados supuestos que están enfocados en las siguientes rondas de inversión del emprendimiento. La principal característica de este contrato es que su negociación estaba basada en la exoneración de pago de intereses por la inversión realizada. A su vez, podemos identificarlo como un acuerdo totalmente flexible que plasma la inversión del Fondo de Venture Capital (VC) o Inversionista Extranjero (muchas veces norteamericanos) a una startup en etapa temprana de recaudación de inversión. En este acuerdo, las partes deben establecer únicamente (i) el monto a invertir y (ii) el límite de valorización del startup, lo cual lo convierte en un contrato muy amigable y de fácil negociación, evitando a los emprendedores tomar largos periodos de tiempo cerrando los acuerdos de inversión y permitiéndoles enfocarse en el constante crecimiento de su negocio.

Dentro de sus principales beneficios están la simplificación de los términos de inversiones, la dinámica de valorización estandarizada que se realiza al momento en el que la inversión se convierte en equity, por lo que al momento de la negociación las partes tan solo deben acordar el límite mencionado en el párrafo anterior. Esta estandarización, no significa que el inversionista o el startup deban ceñirse a modelos y dejar de lado consideraciones legales que resultan importantes en estos escenarios, sino que significa que ambas partes están iniciando su negociación desde un mismo punto (modelo SAFE). Que los documentos sean estándares, no significan que sean completamente adecuados para la inversión del interés del emprendedor o inversionista, todo documento legal siempre debe estar diseñado de una manera muy personalizada para cada transacción. En ese sentido, además de la negociación que requiere el SAFE, el inversionista deberá realizar el due diligence correspondiente para analizar la situación legal y financiera del startup; y, por su parte, esta deberá enfocarse en los criterios de valorización de su negocio y la identificación de las condiciones de conversión de préstamo en capital (equity).

A la fecha, en Perú tenemos a más de 10 startups con holding norteamericanas que están recibiendo inversión extranjera con el respaldo y suscripción del SAFE[4], lo que evidencia que ya estamos frente a una realidad muy prometedora para el ecosistema y refleja el alto potencial que tienen nuestros emprendimientos locales para salir al extranjero, regionalizar su negocio y recibir la confianza de inversionistas que realizan análisis minuciosos (legales y financieros) para poder cerrar las primeras rondas de inversión de estos emprendimientos.

Está de más decir que el SAFE es una excelente opción para proteger la inversión que realizan los Fondos VC y que resultan muy favorables para los intereses del emprendedor, pero además de ello resulta necesario concientizar acerca del diseño personalizado que debe tener este documento, lo cual espero haber logrado con este artículo.


[1] https://www.pecap.pe/data-y-recursos

[2] Decreto Supremo N° 375-2020-EF publicado en el Diario El Peruano el 2 de diciembre del 2020

[3] https://www.ycombinator.com/documents/

[4] https://ruta-startup.com/its-simple-for-u-s-investors-to-invest-in-peru-startups/